Usted esta en el menu: Inicio

El Trigo y la Cizaña

Tanto la parábola del sembrador como esta de la Cizaña fueron explicadas por Jesús en el Evangelio de Mateo, capítulo 13. La parábola de la Cizaña tiene el mismo argumento que la parábola del sembrador, con la diferencia que, en la del sembrador Jesús hace reflexionar sobre el terreno en el cual cae la buena semilla, y en esta dirige su atención hacia un enemigo externo: la cizaña una semilla mala, una graminácea que sembrada con el TRIGO, lo corrompe y hace nociva la harina producida. Es un veneno que corronpe el grano bueno.

Los componentes de la parábola

El sembrador, Jesús lo llama expresamente como «el Hijo del hombre ». Dios no es un Ser de tal condición, alto e infinito, que vive lejano del mundo. ¡No! es más, Dios está interesadísimo por el mundo: lo ha creado por amor.

Toda la creación, hasta los astros que viven en el firmamento a años luz de distancia, han sido queri- dos y creados por Dios para poner, en la cumbre suprema, al hombre, haciéndolo exactamen- te a “su imagen y semejanza”.

Es mas, Dios Padre quiso que su Hijo se hiciese hombre, precisamente para que los seres humanos pudieran contemplar en Jesús los infinitos y perfectísimos esplendores del Amor: «Quien me ha visto a Mi, ha visto al Padre» (Jn 14,9). Por tanto, en el discurrir del tiempo, aunque parezca que Dios se esconde, continúa sembrando en los corazones pensamientos santos, buenos deseos, rectos propósitos, buenas acciones y testimonios heroicos.

Pensemos en el innumerable ejército de santos que han continuado la obra de Jesús, aun en medio de peligros, obstáculos, dificultades, humillaciones y muertes dolorosas.

No nos cansemos de reflexionar, meditar y contemplar la figura de Jesús, Sembrador del buen trigo en el terreno del mundo. Él no actúa sólo sino que asocia continuamente colaboradores a su obra.

Sin embargo, podemos afirmar, que todos los cristianos somos llamados por Jesús a colaborar en la siembra; pensemos en los padres con sus hijos, en los maestros con sus alumnos, pero también en los cristianos, asociaciones y agrupaciones que se unen para realizar obras de siembra santa en la Iglesia y en el mundo.

En la parábola confirmamos esta afirmación con el hecho de no arrancar enseguida la cizaña, sino dejarla crecer hasta el día de la siega. Es la actitud justa y misericordiosa de Dios que le quiere dar a todos los pecadores el tiempo y la posibilidad de enmendarse. Hacer justicia rápida no es el estilo del Señor y no tiene que ser tampoco, el nuestro. Preocupémonos por anunciar y dar testimonios de la justicia y la misericordia del Señor; Hay un solo modo de ahuyentar las tinieblas: introduciendo la luz.

Responsabilidad sin temor

El campo del cual habla Jesús es el mundo. De hecho, ya desde los comienzos de la vida de Iglesia, después de la ascensión de Jesús al cielo y del envío del Espíritu Santo, los cristianos recorrieron los caminos del mundo y llevaron el anuncio del Evangelio a todas las regiones de la tierra. Inmensas multitudes de hombres y mujeres todavía deben ser evangelizados. Si muchos todavía no creen, y otros han perdido la fe una vez abrazada, o si se comportan de manera indigna hacia el Evangelio, es precisamente por este motivo expresado por Jesús: el Maligno, Satanás, que siembra en el corazón de tantos hombres la cizaña.

El buen Sembrador, siembra la buena semilla y el “Maligno”(Satanás) intenta corromper esta obra encaminada por Jesús y llevada adelante por los fieles cristianos, lanzando en el mismo campo la cizaña , la semilla venenosa. Cuantas noticias horribles, cada día, nos hacen ver cómo Satanás opera en el mundo, sembrando violencia, terrorismo, pornografía, escándalos, corrupción, estragos y destrucciones. Todo este mal nos espanta y horroriza pero, debe responsabilizarnos, debe poner en nuestros corazones generosidad y entrega para ser, con Jesús, los sembradores de la Santidad infinita de Dios y de su Misericordia sin límites.

La libertad humana

¿Por qué Dios permite tanto mal? Dios nos ha creado libres y por tanto expuestos al peligro de pecar y de difundir el mal. ¿Por qué Dios ha creado a ciertas personas, sabiendo que serían cizaña en el mundo? Ninguno de nosotros puede juzgar a Dios, y mucho menos reprocharlo. El hecho es que la presencia del mal en el mundo queda como un misterio, un misterio que encuentra respuesta en la infinita Sabidur ía y en la infinita Misericordia de Dios aunque, por el momento, no lo lleguemos a comprender.

Debemos estar atentos y advertidos, con el bien y el mal no se juega, enamorémonos decididamente del Bien, de Dios Amor, de Jesús Salvador. No tomemos a la ligera nuestra afortunada condición de cristianos creyentes. Colaboremos con el Divino Sembrador para que el campo del mundo se vea liberado de la cizaña y se oriente a la victoria de la semilla de la Gracia.

 

Rodolfo REVIGLIO

 

La Eucaristía - La Invención más bella de Jesús

Ya está disponible en los Multicentros
La Sirena y Super Pola la Revista no. 33

(Aplicable sólo para la Republica Dominicana)


Traductor en linea

Spanish English French German Italian

Suscripción Online

Realizar Suscripcion por 6 Meses: (3 ejemplares)


Realizar Suscripcion por 12 Meses: ( 6 Ejemplares)