Un tierno amor a Jesús
La gracia más preciosa que puede conceder el santo Patriarca a sus Ldevotos es un tierno amor hacia el Verbo Encarnado, nuestro amabilísimo Redentor; gracia que mereció dispensar a sus siervos el entrañable amor que a él mismo le tuvo en la tierra.
Yo me regocijo contigo, padre y protector mío, por la dicha incomparable que tuviste de llevar a Jesús en tus brazos estrechándole contra tu corazón, en el cual El derramaba a raudales las llamas de la más encendida caridad.
Jaculatoria: En el amor de Jesús se siempre mi guía, San José amantísimo.
Alfonso María DE LIGORIO

